Mi invisibilidad raya en lo patológico;

es algo que me viene dado en los genes.

Desde siempre la otredad se manifestaba con ahínco

desde la imposición de que primero los adultos

y cuando me tocó ser  adulta,  primero iban los niños.

¿Acaso no te pasó igual?

No, tú fuiste hijo único.

Pero eso no me abruma.

La imperceptibilidad como estigma no me gana.

Hoy no estuve y no fue preciso estarlo

Acaso mañana tampoco  estaré

Y la vida seguirá su curso, como siempre

como desde antes de ti,

como desde antes de mí.


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