Esta es la invitación que hace @latino.romano para escribir por cinco minutos a partir de una expresión dada, la de hoy es vaso redondo.  Esta es mi participación.  Si deseas saber más te invito a leer aquí. 

Soplar y hacer botellas
Aquel día mi papá amaneció de buen humor; entusiasta nos dijo: “vayan a arreglarse que las voy a llevar a ver algo muy bueno”. La expectativa se hizo presente en la infantil imaginación nuestra, mi hermana pequeña y yo, nos preguntábamos qué sería eso tan bueno que lo tenía emocionado.

 

Lo mejor que podría pasarnos era que nos llevara a un parque, nos encantaba ir a donde hubiese columpios y toboganes, la sola palabra ya nos emocionaba. Pero no, mi papá mantuvo nuestra atención cautiva por mucho rato mientras manejaba su volkswagen, iba canturreando y no dijo de qué se trataba en ningún momento.

 

Por fin llegamos, un galpón inmenso nos abría sus puertas. Mi padre dijo que veríamos cómo se hacían las botellas y comenzó a darnos una clase de cómo la arena caliente se convertía en vidrio. Unos hombres con guantes muy gruesos y unas varas de metal hacían movimientos rápidos y seguros; en algunos momentos utilizaban unas pinzas para hacer cortes y luego colocaban sobre una mesa unas piezas de colores diferentes, azules, verdes, rojo y figuras de animales, vasos redondos y jarrones.

 

No olvidé aquella experiencia, me atrapó de inmediato la agilidad de estas personas para soplar y sacar formas tan hermosas y variadas. Ese día mi padre le compró a mi mamá una pequeña vasija color vino tinto, que ocupó por muchos años el centro de una pequeña mesa en la sala de nuestro hogar y que ahora la posee mi hermana en una repisa, único recuerdo de aquella buena experiencia cuando mi padre estuvo de buen humor.

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