Eran viejos tiempos, sin los adelantos tecnológicos a los cuales nos hemos acostumbrado hoy día.

Esto que voy a contarles está en mi memoria y salió a flote luego de leer este texto de @latino.romano, que puedes leer aquí, donde relata lo ocurrido a una señora, por la maldad de la gente y el mal uso que hacen de las redes en momentos de pandemia.

En mi niñez también supe de gente que tuvo que irse a otras ciudades en busca de un mejor porvenir, eso fue lo que le ocurrió a uno de mis tíos mayores.   Un día alguien le invitó a dejar Aragua donde tenía varios años viviendo y dirigirse al Zulia donde le ofrecieron un trabajo como camionero, el cual aceptó.  Fue así como dejamos de verlo seguido y nos acostumbramos  solo a compartir con él en las fechas decembrinas, cuando podía viajar y pasar unos días con la abuela, recibir el año  y luego irse a su ciudad, donde ya había conformado una familia con mujer e hijos.

 

Un día alguien tocó la puerta de mi casa, buscaba a mi mamá,  «que corra a donde la abuela que algo muy grave ha ocurrido».  Mi mamá con sus dos hijas (una era yo) corrió a la casa materna.  Mi abuela lloraba desesperada:  un hombre había llegado a su puerta con la noticia de que su hijo, Víctor, que así se llamaba, había sufrido un accidente con el camión, que estaba bien, pero para traerlo necesitaba ropa y algo de dinero.  Mi abuela desesperada había tomado una camisa de su otro hijo y reunió todo el dinero que pudo, del que tenía en casa, y le entregó todo lo recabado al individuo; ella estaba cuando recibió la visita de ese  hombre.  Cuando nos contó la historia el hombre ya se había ido una media hora antes.

Rápido como corre la pólvora la noticia se había regado por las calles del barrio, vecinos y el resto de familiares se habían reunido ya en casa, cada uno con conjeturas y opiniones diversas.  Una de sus hijas era secretaria y se encontraba trabajando, hasta allá le llegó la noticia y ella de inmediato se dedicó a llamar  a los contactos que le había dejado su hermano de la ciudad de Maracaibo; pudo localizarlo sano y salvo, él mismo dio razones para que se aseguraran que estaba muy bien y que su madre había sido engañada por alguien de pocos escrúpulos.  Un ladrón, una persona de malas mañas que no dudo en engañar a una anciana para obtener un poco de dinero.

A la abuela no fue fácil convencerla de que todo estaba bien, su impresión había sido tal que llegó a pensar que le estaban engañando para no decirle lo peor,  hasta que nuevas llamadas y nuevas pruebas le fueron entregando de que había sido estafada y de la tristeza pasó al entendimiento, sin rabia ni rencor, porque el alivio de saber que su hijo estaba sano y salvo fue mayor que cualquier otro sentimiento.

Hay gente que no tiene alma y puede planificar actos de maldad con tanta destreza que si utilizara esa creatividad para diseñar acciones para hacer el bien, las sociedades marcharían de mejor manera.  Ahora con el uso de las redes virtuales muchos han afinado sus malas  mañas y proceden cada día a cazar incautos.

 

imagen de archivo personal

They were old times, without the technological advances to which we have become accustomed today.

This that I am going to tell you is in my memory and came out after reading this text by @ latino.romano, which you can read here, where he relates what happened to a lady, due to the wickedness of the people and the misuse they make of networks in times of pandemic.

In my childhood I also knew of people who had to go to other cities in search of a better future, that was what happened to one of my older uncles. One day someone invited him to leave Aragua where he had lived for several years and go to Zulia where he was offered a job as a trucker, which he accepted. That is how we stopped seeing him often and got used to just sharing with him on December, when he could travel and spend a few days with his grandmother, receive the year and then go to his city, where he had already formed a family with a woman and children.

One day someone knocked on the door of my house, I was looking for my mom, to run to the grandmother that something very serious has happened. My mom with her two daughters ran to the maternal home. My grandmother was crying desperately: a man had come to his door with the news that his son, Victor, who was his name, had suffered an accident with the truck, which was fine, but to bring him he needed clothes and some money. My desperate grandmother had taken a shirt from her other son and collected all the money she could, from the one she had at home, and gave everything she had collected to the individual; she was there when she received a visit from that man. When he told us the story, the man had already left a half hour earlier.

Quick as the gunpowder spread, the news had spread through the streets of the neighborhood, neighbors and the rest of the family had already gathered at home, each with different conjectures and opinions. One of her daughters was a secretary and she was working. The news reached her there and she immediately set about calling the contacts her brother had left her from the city of Maracaibo; He was able to find him safe and sound, he himself gave reasons to ensure that he was doing very well and that his mother had been engaged by someone of little scruple. A thief, a bad person who does not hesitate to trick an old woman to get a little money.

Grandma was not easy to convince her that everything was fine, her impression had been such that she came to think that they were committed not to say the worst, until new calls and new evidence were delivered that she had been swindled and the sadness passed. to understanding, without anger or rancor, because the relief of knowing that his son was safe and sound was greater than any other feeling.

There are people who have no soul and can plan acts of wickedness with the equivalent skill that if they used that creativity to design actions to do good, societies would make a better mark. Now, with the use of virtual networks, many have refined their bad habits and proceed every day to hunt the unwary.

 

Imagen principal, cuadro en óleo elaborado por mí.

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