Momentos de terror de un venezolano común y corriente. Reflexión

Vivir en ascuas se ha convertido en la nueva normalidad desde hace bastante tiempo, razón por la cual el tema del Covid19 no fue sino lo que suele decirse popularmente: “una raya más para un tigre”, aunque pareciera un despropósito lo que digo, no lo es, y si no lo cree, observe las siguientes situaciones que vivimos diariamente en este lado del mundo.

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Quizá este título le haga anticipar y piense que me voy a referir a la inseguridad, al miedo a un arrebatón, un asalto a mano armada, un secuestro u otra modalidad de atracos, pero no, me referiré a aspectos puntuales que son parte del día a día y que podríamos afirmar que generan un verdadero terror.

 

El miedo a que se pierda la energía eléctrica, el internet o el agua también ha pasado a un segundo lugar, lastimosamente estamos habituados a que si llueve, se corte la electricidad, o por cualquier otra razón, lo que acarrea que tampoco haya agua, en el caso de que usualmente la hubiera, y por ende el internet está en la misma lista de carencias recurrentes.

 

La ausencia del gas doméstico para cocinar se ha sumado a la lista de calamidades cotidianas, aunado a que hay que hacer colas para adquirirlo en el sitio que asignen para ello, con la incomodidad que significa cargar una bombona vacía o llena para llevarla a su destino. Práctica absurda y peligrosa que se ha ido legitimando poco a poco.

Los terrores ahora se conjugan con el cruce de distintas carencias en momentos puntuales, esto pareciera una obra picaresca o los infortunios ocurridos a alguien en particular, con larga historia de mala suerte, pero no, estamos hablando de situaciones colectivas, lo que algunos llaman “mal de muchos consuelo de tontos”.

 

Imagine usted que cuenta con electricidad pero no tiene gas, y se ha estado ayudando con alguna cocina eléctrica, microondas o algún tipo de olla o sartén, que funcionen con corriente eléctrica y justo en el momento en que está haciendo uso de alguno de estos implementos, para resolver la comida diaria, se dé un bajón, con la amenaza de un posible corte de luz; inmediatamente la tensión sube, el corazón se acelera y una copiosa sudoración aparece como si hubiese visto al más espantoso monstruo.

 

En momentos afortunados esta no se irá o se restablece en poco tiempo, pero en los otros más nefastos y seguidos, tendrá que buscar el plan “Z”, que ya no es llamar a un vecino, porque este está en las mismas o peores condiciones.

 

Como tiene patio decide amontonar unas chamizas y con un poco de leña, que aún le queda, encender un fogón. Justo cuando está en el momento de haber logrado la candela ideal, una nube caprichosa que hasta cinco minutos antes, no parecía estar en el panorama hace su presencia y suelta un chaparrón que cambia nuevamente los planes.

Es el momento de decir: “Qué broma tan seria, cuando no es una cosa es otra”, palabras más, palabras menos, imagine usted los términos precisos y respirar profundamente, la vida sigue y hay que cuidar la salud.

 

En estas proezas, el cuerpo humano debe restablecerse en el menor tiempo posible y asumir un “OM” salvador que le garantice la supervivencia, decide usted llamar a alguien que le auxilie y la línea telefónica a la que está adscrito aparece “sin cobertura”. Nueva modalidad que debemos asumir con el mismo estoicismo.

 

Hago un paréntesis para agregar que cuando redactaba esta publicación por esta parte, se fue la energía eléctrica por más de 18 horas, lo cual impidió la salida de este el día de ayer. Imposible dejar de pensar en la cantidad de personas que han perdido la paciencia y la vida producto del estrés y la depresión que se presenta por estas situaciones.

 

Quizá corresponda iniciar una afición sencilla que permita moderar el estado anímico en estas situaciones. Reír para no llorar se ha convertido en nuestra mayor fortaleza que nos ha ido dando la templanza para el aguante, que no conformismo. Amanecerá y veremos.

 

Dejo esta terminología que pudiera ser ajena a cualquier usuario de otra parte del mundo.

Qué es una raya más para un tigre”, dicho que se utiliza para mostrar cuando algo ya satura una situación que ya estaba límite; también se dice: “éramos ocho y parió la abuela”.

 

Arrebatón: se le llama así al acto de apropiación indebida que hace un sujeto a otro al arrebatarle alguna de sus pertenencias: cartera, teléfono, bolsa u otro.

 

Bajón: cambio intempestivo de voltaje eléctrico que produce el daño de artefactos electrodomésticos y la pérdida de electricidad momentánea.

 

Fogón: estufa improvisada con leña hecha en cualquier patio.

Las imágenes de los fogones son de mi archivo personal.

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