«Ingeniosa» manera de matar el goce por la lectura – Reflexión

Estos días de cuarentena han sido propicios para encontrarme en las redes con las asignaciones, que están haciendo los docentes como estrategia, para que los niños y jóvenes cumplan con los objetivos, que no han podido ver a causa del virus de moda.

Padres o representantes piden ayuda porque en muchos casos no saben qué hacer con las actividades que deben hacer los niños,  quienes requieren de asesoría y no es para menos; hay tareas que necesitan no un especialista en el área sino un telépata que interprete qué es lo que desea el docente.

 

En el área de castellano me llama la atención que la mayoría pide “producciones escritas” sin especificar qué tipo de producción es la que requiere.  Entiendo que a todo texto que realice el estudiante se le llama de esa manera, sin especificar si se trata de un ensayo, informe, texto expositivo, argumentativo, direccional o publicitario; si es un diálogo, monólogo, cuento, cartel, entre otros.  Me explico existe una diversidad de textos que forman parte del mundo académico y pueden servir para reflejar un contenido, sin embargo, se están reduciendo a solo producciones escritas.

 

Son comunes también las exposiciones acerca de un determinado tema, sobresale aquí el del coronavirus.  Los padres deben enviar los videos de los niños haciendo estas exposiciones a los correos, redes o whatsapp de los maestros.

 

En el área de matemáticas se observa la asignación de operaciones básicas, y la escritura de los números del 1 al N,  de 5 en 5, o en regresiva, dependiendo del grado.

 

Por supuesto también hay muchas actividades creativas que ponen en uso los elementos que tiene el niño en el hogar.  Elaboración de juguetes y juegos tradicionales, recetas de comida, recopilación de historias y experiencias familiares, entre otras.

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Sin embargo, me causó estupor una actividad, que contemplaba la lectura de una obra literaria, en este caso Juan Salvador Gaviota, a la misma le acompañaba un cuestionario con preguntas de gramática, que debía responder a partir de la obra, o sea, el estudiante debía encontrar ejemplos de categorías gramaticales y  diferentes tipos de oraciones que luego analizaría sintáctica y morfológicamente.

 

¡Vaya manera de asesinar el  gusto por la lectura! que se ha ingeniado este “docente”, en el caso de que lo hubiere o de castrar el posible entusiasmo del joven por la misma.  Este es un momento maravilloso para fomentar la lectura en casa, padres e hijos leyendo y disfrutando las obras, compartiendo, aprendiendo vocabulario, estrechando lazos afectivos, conociendo la manera de sentir de los lectores.  Me imagino el hogar, un niño leyendo en voz alta y los padres disfrutando el momento, pero también puedo imaginarme a la madre o al padre con las manos en la cabeza, tratando de que el cansado niño termine de conseguir la oración yuxtapuesta y los veinte adverbios, porque mañana tienen que hacer la lista de  los números romanos y seguir rebuscando para completar las preposiciones con número de página incluido.  Y no exagero.

 

El docente que así actúa, arrastra estos procedimientos de su propio proceso, la lectura no es su plato favorito y por lo tanto desconoce el daño que causa.  Tu opinión es importante para mí.


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