Este era un cuento de animales. – Mensaje diario de cinco minutos. 02 de abril de 2020.

Acudo nuevamente a la invitación que hace @latino.romano aquí.  Se trata de escribir durante cinco minutos a partir de una expresión o palabra dada.  Hoy fueron más de cinco.

Había mucho calor en la pequeña granja y todos se habían ido debajo del árbol de mango a refrescarse, cada uno emitía un juicio, tal como estaban acostumbrados. Se quejaban de la comida que era poca, de lo desordenado que era el cochino, (por supuesto a espaldas de él, que estaba en el charco debajo del cotoperí y no los escuchaba).

 

La vaca era la más ruidosa, sacaba la lengua y movía la cola con orgullo y decía que ella era la más diligente de todos, porque madrugada cada día. Una gallina, a propósito,  se echó una carcajada, provocando un alborotó general con burlas y risas; algunos pájaros trataban de dormitar un rato, pero no querían perderse las ocurrencias que salían en ese pequeño rebaño.

 

Así era todos los días, sobre todo en estas fechas cuando el calor arreciaba y parecía echar humo el suelo. Al pasar el rato de siesta salían todos a sus respectivas faenas, pero ese día no fue igual: el gato se había atragantado con un hueso y maullaba lastimeramente. Todos se mantenían en estupor, no sabían qué ocurriría realmente, hasta que este lanzó un maullido como si fuera un cantante de ópera y soltó el bocado que lo tenía atormentado.
No faltó quien volviera a criticar la manera de comer de algunos animales. El pavo fue el primero, pero no terminó de cerrar el pico para salir corriendo con los demás animales alebrestados, cuando salió la señora a echarles la comida: se atropellaron, se llevaron a los más pequeños por delante y acabaron con todo de una sola vez, como siempre.

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