Como finas mostacillas para engarzar un collar han ido desfilando mis días, uno a uno, muchos pasaron desapercibidos, otros, por el contrario, dejaron  bien escrita parte de mi historia, esa que me empeño en descubrir cada día y como quien limpia los granos, voy botando piedritas,  trocitos de madera, restos de hojas, o sea basura, tanta que si la recojo y atesoro también cuenta su buena parte, porque de eso estamos hechos de excelentes momentos y otros no tan buenos pero que también cuentan.

 

Cuando cumplo años, se me antoja  hacer una especie de inventario o recuento de lo que soy y he sido y cómo me he construido.  Van desfilando eventos, pero sobre todo personas: mis padres, quienes dirigieron esos primeros días, se muestran  y es como si me  advirtieran  que gracias a ellos soy lo que soy, pero también familiares, tías que creyeron en mí y dejaron su dosis de enseñanza, profesores y hasta gente amiga que aún enseña.

 

Me pregunto si estaría satisfecho mi padre al verme hoy, si se daría o no cuenta, si cumplí con sus rigurosos dogmas y me da por imaginar cómo habría sido yo de haberlos cumplidos uno a uno y entonces me doy cuenta de  que la posibilidad de hacerme era casi infinita.  Cada uno tenía para mí sus propias consejas: madre, tías, maestros, padrinos y más, pero de ese atiborramiento de cosas yo decidí ser yo, esta que sigue buscándose cada día, esa que se cuestiona y decide seguir en la búsqueda y el aprendizaje permanente.

Hoy, me veo rodeada de hijos grandes, hombres y mujeres y (por ahora) siete nietos que me llenan de orgullo por las motivaciones que cada uno va cumpliendo desde sus potencialidades.  Los hijos aunque ya formados, no me privan de la responsabilidad que ha sido tenerlos.  Aún me pregunto si podrán cumplir sus sueños en este contexto que vivimos y me llena el saber que se esfuerzan en ello, pese a todo.

 

He estado recibiendo abrazos tanto físicos como virtuales de gente que ha compartido conmigo en distintos contextos y me aferro a creer que aún hay qué hacer, que el ser humano es noble y que todavía podemos seguir construyendo si nos lo proponemos.  Feliz cumple vida para mí.


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El resto de las imágenes son tomadas de las redes familiares.


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