Escribe durante cinco minutos, te costará detenerte, y al final un texto nuevo quedará plasmado.  Es la invitación que hace @latino.romano, hoy 9 de marzo con la palabra Pánico, como tema, puedes leer más aquí. 

Un rostro diferente le habló directamente a la cara, no sabía quién era, por un momento pensó que se trataba de la misma pesadilla de siempre. “Nena, Nena”, repitió él y la visión nefasta fue agarrando forma, no era sueño, estaba ahí en sus narices, alguien que solía ver en la calle, cuado iba a visitar a sus amigas y que siempre le inspiró miedo. Decían que consumía drogas.

 

Ahora lo tenía frente a frente, lo único que se le ocurrió fue pedirle, en voz muy baja que se fuera. Él la miró largamente y tomó un bolso, que estaba guindado en una silla, sin dejar de mirarla metió la ropa que encontró dispersa en el lugar; ella sintió pánico, no entendía bien, qué se proponía el hombre, pero sabía que algo malo podía pasarle. Su corazón latía cada vez con más fuerza, sentía que le costaba respirar, entonces comenzó a llorar, momento que él aprovechó para subir rápidamente encima de unos baúles para tratar de escaparse. Ella gritó con todas sus fuerzas y su tío en la otra habitación subió la cuchilla.

 

La prensa refirió días después la historia del hombre, que quedó electrocutado sobre el protector de un ausente aparato de aire acondicionado, hace tiempo fuera de servicio.

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