Diálogos certeros

Emolupia buscaba un amor que le correspondiera las 24 horas del día.  Exigente, dominante e insegura buscaba cualquier movimiento para cuestionar lo que ella sentía como una falta de compañía.  Un día dejó un papel suelto encima de la mesa.

 

¿Juntos?

No,

tú contigo y yo contigo.

Tú ocupas tu espacio,

yo ocupo tu espacio.

Dos barcazas en un lago.

Tú y tus remos.

Yo y tus remos.

¿Navegamos?

No,

tú remas contigo,

yo remo contigo.

¿Nos movemos?

No,

tú navegas en tu sitio

Yo intento franquear tu zona.

Mejor salgamos del agua porque me quemo.

 

fuente

Gastulondio, acostumbrado toda la vida a valerse por sí mismo, se sentía autosuficiente para resolver su día a día y lo menos que deseaba era generar algún tipo de dependencia en nadie.  Se tomó el tiempo que quiso hasta que un día dejó su nota.

 

¿Juntos?

Por supuesto, pero cada uno es libre de sentirse o no acompañado.

Mi espacio es bueno y seguro.

Siempre sé cómo remar.

Siempre sé cuál es mi norte.

Si quieres mi compañía.

aprende a nadar

aprende a volar

Que el agua quema cuando hay rudeza.


 

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