Un nido de paz – Poema

Recurro a los laberintos de la memoria,

fiel, como siempre, aparece tu recuerdo.

La gentileza es un arte y tú el artífice.

Suave y sereno no pierdes la paz fácilmente,

Y eso es necesario.

En este mundo donde los bárbaros se regodean.

La serenidad es un atributo,

y si desiste y se entrega:

pululan los salvajes,

avalan, entre sí, sus alegatos,

la viveza se adueña

y pinta de gris la esperanza.

Pero su retorno amable,

trae la luz y el sosiego,

anida la paz, que ufana,

se instala en el alma alegre,

que guarda para sí sola,

el júbilo por lo eterno.

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