«Cosas que pasan en navidad» según charjaim

El Emeeseese Team ha publicado un post con esas cosas que pasan en navidad, puedes leer aquí.  Al leerlo no pude evitar evocar una anécdota que les traigo a continuación:

El mayor disfrute de la navidad nos lo dan los niños, su alegría por las luces del arbolito, los arreglos y el nacimiento, además de sus expectativas por lo que les traerá el Niño Jesús, o Santa,  se convierte en  nuestra motivación para cada año esmerarnos en adornar y celebrar según nuestras capacidades y condiciones.

 

En casa, el arbolito se improvisa de cualquier manera, se diseña su forma: en una puerta, una reja, una pared o en la base de un árbol verdadero.  Algunas veces hacemos el nacimiento, y el resultado siempre nos satisface.  Hacer el pesebre significa tener mucho papel reciclado para crear las montañas o colinas donde se va colocando una casa, una oveja, o una figura emblemática de la navidad y un promontorio grande de periódico, cartón y hasta piedras para crear la estructura.

Tenía mi hijo menor 8 años, era 25 de diciembre y él quería comer dulces, pero ya no quedaban, además el día anterior había comido demasiada golosina y no estaba bien que se atiborrara nuevamente de más chucherías.  Los niños tienen sus métodos de insistencia con el que logran muchas veces su cometido, pero esa vez no sería así, de verdad el día anterior había comido mucho dulce y no le iba a permitir más excesos ese día y me negué a su exigencia.

 

Como todo niño, me dijo: «¿y cómo ayer sí?», le volví a explicar por enésima vez que era un día especial y el Niño Jesús ya había traído mucha chuchería y se había acabado y no había más, para ser más radical le dije que ya la navidad se terminaba, que ahora venía año nuevo y listo: estaba realmente harta de la insistencia del niño.
Este se salió del cuarto con mal humor y yo seguí ocupada en lo que estaba haciendo.  Pasado un rato entró al cuarto mi hija, visiblemente molesta y me dijo: «anda a ver lo que hizo tu hijo».

 

Salí al porche y me quedé paralizada.  El niño había desmontado el nacimiento, tenía todas las luces amontonadas en un lugar, las figuras en otro, y un revoltijo de periódicos y cajas que formaban la base y relleno del pesebre, diseminadas por doquier.  Para mayor enojo de mi hija, la situación me produjo  carcajadas, sobre todo cuando él me argumentó: «usted me dijo que se había acabado la navidad, bueno, se acabó».

 

Quitar el nacimiento, arbolito y demás adornos es algo que suele dar pereza y a veces estos se quedan un poco más del tiempo previsto, pero ese año él ayudó  retirar con bastante anticipación uno de los más vistosos, como lo es el pesebre.

En una oportunidad  extrañamos la ausencia de una morrocoya que solía pasear por toda la casa y en enero cuando desmontamos el pesebre estaba debajo de toda la armazón, confundida con las piedras y bolas de papel que había en el relleno.
Estas son cosas que pasan solo en navidad y dejan gratos recuerdos.
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