Nadie sabrá nunca en quien posé mi amor, dijo la mariposa.

Quizá, cada uno haga su propia conjetura.

Son sospechosas las flores, por mis continuas visitas.

Sobrará quien saque cuentas:

cuánto polen, cuánta brisa, cuánto cielo,

cuánto vuelo sin escala,

cuánto cambio sin reseña,

mucho revoloteo sin recato.

 

He libado el néctar de la gloria.

He conocido lo efímero.

He creado inventado mis colores.

He desafiado al sol cuando quise incendiar las sombras.

 

Ahora, que avizoro el final, me iré,

porque pasó mi tiempo.

Reposaré a mi gusto.

Y nadie sabrá nunca en quién posé mi amor.

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