¡Ah!, qué delicia tiene para nuestro ánimo

el placer de la tarea cumplida,

el encanto de la cosecha,

el poder de una decisión.

 

Cuando se avanza en un camino de encuentros,

siempre habrá torbellinos pero también planicies,

un día será un deleite, otro, una quimera.

Toca escoger el terreno amable para la siembra.

Ir colocando la semilla y atender su crecimiento.

Somos testigos del estirón de la rama derecha,

pero si se empeñara en ser torcida,

también estamos.

Y nos volvemos tutores,

apañamos sentimientos,

los nuestros  y los ajenos.

Hasta que vuelve el tronco erguido a mostrar de qué está hecho,

y comenzamos de nuevo nuestra entrega circular.

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