Sin fardos ni derroteros – Poema

Nadie tiene el derecho a guiarnos el destino, por eso surgen estas líneas.

 Sin fardos ni derroteros

En mi sueño mando yo

y también en mi vigilia.

Mi soledad, compañera,

es mi creación perfecta.

Tengo mi estrella privada,

elevo  mi propio sol,

montañas y carruseles

se alternan a mi manera.

Tengo este cielo conmigo,

que me cubre y me protege.

A veces me habla y lo escucho,

otras, tapo mis oídos,

porque no quiero consejos

de hiedras y enredaderas.

Deja que siga mi rumbo

Sin fardos ni  derroteros.

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