Una imitación afortunada – Mensaje diario de 5 minutos – 14 de noviembre de 2019

Hoy también nos invitó @latino.romano a participar en el reto de escribir durante cinco minutos con una frase dada, la de hoy fue «Wafles caseros». Aquí mi participación.

Una imitación afortunada
Desde niño quiso trabajar, por lo que se ofreció a ayudar en la venta de los productos que hacían sus tías: arepas, empanadas, torrejas, dulces de coco, cachapas, entre otros, cada día perifoneaba una mercancía. La competencia no se hizo esperar y pronto también comenzaron otros niños de la cuadra a ofrecer la suya.

 

Decidió irse a sitios un poco más distantes. Ofrecía a los pasajeros en el Terminal sus artículos y si la venta estaba buena, entraba a una panadería comía algo y preguntaba los nombres de los dulces: profiteroles, bombas, donas, canolis, milhojas y wafles, eran otros sabores, no podía probarlos todos, el presupuesto no siempre le alcanzaba.

 

Un día le pidió a la tía, que hacía torrejas, que recortara la masa en cuadrados y le hiciera unas marcas, en el centro antes de freírlas. Esa misma tarde salió a ofrecer “wafles caseros”, que distaban bastante de los originales, pero eran una novedad en su barrio y se vendían más rápido que los otros, hasta el día de hoy siguen siendo apreciados por los clientes, ahora con chocolate y leche condensada.
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