Un tema generador simpático  el día de hoy, para el ejercicio diario de escribir por cinco minutos al cual nos invita @latino.romano.

A Maritza siempre le gustaron los regalos y por consiguiente las sorpresas. Ella decía que estar totalmente desprevenida y le llegara un obsequio era muy emocionante. “No me digas, no me digas” interrumpía cuando le iban a llevar algo, “déjame adivinar”. Eso fue lo que pasó ese día, su esposo le dijo que le tenía una sorpresa para la noche, y le adelantó que era algo que tenía que ver con salchichas; “comida” dijo ella, él sonrió y le dijo: “hace guau, guau”.

 

Ella se imaginó que traería salchichas para hacer perros calientes. Entonces le dijo a los vecinos, que eran muy amigos y solían compartir parrilladas con ellos: “no cenen, que esta noche tenemos perros calientes”. Fue al supermercado y compró: panes, mostaza, salsa de tomate, mayonesa, una bolsa de papitas fritas y refrescos.

 

Casi a las nueve de la noche apareció su esposo con un inquieto animal que no paraba de ladrar, un perro salchicha que los dejó a todos sorprendidos y con hambre.

fuente

Contenido original

Imagen principal propuesta por el reto

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *