La expresión que propone para el día de hoy, nuestro amigo @latino.romano, me recordó una muy reciente anécdota, eso fue lo que salió en los cinco minutos.


 

Estamos rodeados de fortunas, que muchas veces ni las tomamos en cuenta, pero una muy significativa, especial y extraordinaria es vivir rodeados de niños.  No hay nada más fresco que la manera como ellos interpretan la realidad, sus ocurrencias, sus aprendizajes, sus vivencias y si cada día podemos tener la oportunidad de conversar con uno, estamos hechos.  ¿Para qué queremos más?

A veces los nietos se enferman, en este contexto donde nos atrapa la preocupación sobre si de verdad estarán recibiendo los verdaderos nutrientes que necesitan para su desarrollo, los abuelos decidimos meter la mano y también la lengua de alguna manera para aconsejar a los padres.   Eso fue lo que me ocurrió con mi nieto mayor que ha tenido unos vahídos, que lo dejan más blanco que el papel.

Muy diligente le digo, “debes comer cambur para que te suba el topocio”; él se ríe  y me dice: “eso es así como topocho”, entonces como nota mi cara de “aquí estoy y no entendí” me dice: “abuela, dijiste topocio”, ah, conque era eso.  Entonces, me siento, tomo aire y le digo, pronunciando en voz alta y de manera separada cada sílaba: “si comes cambur te subirá el TO PA CIO”; las carcajadas ahora son generales y de verdad  no sé por qué de un tiempo para acá un habla infantil intenta apoderarse de mí, y no solo en palabras como potasio.


Contenido original

Imagen principal propuesta por el reto.

Imagen con el nieto de mi propiedad.


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