Un acercamiento a la obra de Ramón Palomares

Leer la obra de Ramón Palomares significa impregnarse de esa brisa fresca del amanecer trujillano, con sus aromas y colores; de pronto nos encontramos absortos tratando de reconocer los diferentes cantos de una naturaleza sonora que nos hace tomar conciencia de una vida no necesariamente sencilla pero mostrada de una manera sutil con la búsqueda constante de la belleza y la emotividad que la poesía provoca.

“Y se veía una fila de gladiolas que iban rezando”

 


Su obra es una invitación a aquietarnos, a quedarnos extasiados ante una quebrada y compartir con los animales silvestres ese sentir sin olvidar que un día ya no estaremos presentes. Sus imágenes se llenan de lo cotidiano, de lo coloquial, de eso a lo que nos enfrentamos cada día.

“Y estremecía los árboles como si fuera ropa colgada”

 


Ramón Palomares nació en Escuque, el 7 de mayo de 1935, es un reconocido poeta venezolano, fundador del grupo Sardio, movimiento intelectual de oposición a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; más tarde se sumó al Techo de la Ballena, otro movimiento estético donde compartió con otros reconocidos escritores y artistas cuya producción literaria fue divulgada profusamente en ediciones de revistas y libros.

Palomares fue maestro de escuela, profesor de Castellano y Literatura y Licenciado en Letras en la Universidad de Los Andes donde ejerció como profesor de Literatura. Obtuvo importantes galardones como el Premio Nacional de Literatura y el Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora.


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Un elemento importante a considerar en la obra de Ramón Palomares es que mantuvo la forma de hablar de los campesinos de los Andes, lo que le otorgó una característica muy particular ya que no buscó imitar formas de escrituras foráneas, sino que se apegó a lo que el llamó “voces de su infancia”; una especie de fidelidad con los elementos que constituyeron su ambiente en la niñez para rescatar de allí lo básico, lo familiar, el trato recibido por los suyos y todas esas vicisitudes que lo configuran como un poeta, donde a través de diminutivos y frases propias nos sumerge también en nuestras vivencias, nuestra niñez y quedamos solos con lo propio evaluando nuestra existencia.

“Dice que ya no le hacen falta flores que paqué
Que se las guarden pa la fosa –dice”

Imposible no enternecerse con su mirada de Polimnia, la tía, un pájaro esponjadito que viene a consolar. La imagen representada por el pájaro va a convertirse en una constante en su obra que logra convertir lo sencillo de la vida en versos con contenido universal.

Pajarito que venís tan cansado
y que te arrecostás en la piedra de beber

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Ramón Palomares partió el 4 de marzo de 2016, su obra es un legado de vida vivida con sentimiento y afecto por su tierra natal y la gente más sencilla.

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