Cuando se aprende a volar – Poema

Cuando se aprende a volar

“Espere sentado”, le dijo la vida y él se volvió piedra.

Como hombre-roca asumía la pose de una estatua.

Se estaba horas en modo contemplativo.

Algunas veces movía un pie,

solo para informar a las moscas que aún vivía.

Confundí el momento indicado para hablarle.

Un monosílabo hosco sellaba todo intento de intercambio.

Su hastío y lejanía, predijeron mi muerte.

Sería una partida lenta y una agonía eterna.

Desempolvé la costumbre,

comencé a pulir mis alas.

Y ahora agradezco su inequívoca invitación a volar.


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