La invitación de @latino.romano para escribir por cinco minutos es: «jefe horrible», aquí mi participación.

Ella decidió salir a la calle, pero antes pensó a qué sitios necesitaba ir, para saber qué ponerse: pasaría por una oficina pública a hacer un reclamo, iría a la casa parroquial a conocer unos trámites para un bautizo y después iría al mercado. Buscó unos zapatos cómodos, sin tacones, luego notó que no eran apropiados para la oficina, ni se acoplaban al vestido; se decidió por algo diferente, aunque aún no estaba cómoda. Después empezó a maquillarse y recordó que probablemente se conseguiría al padre Juan quien le criticaría, como siempre, sus excesos en el maquillaje, se sintió tentada a pintarse los labios de verde y los ojos de rojo, pero ese día no estaba dispuesta a enfrentar a los demás y su evaluación constante. No podía decidir por su cuenta cómo debía maquillarse, había pasos previos a seguir, algunos muy rigurosos, por ejemplo: las cejas ahora se llevaban bastante gruesas y ella tenía las suyas ralas, por lo que debía pintarse dos franjas marrones para crearse unas, tal como lo exigía la moda.

 

Ahora, cuando iba a salir, el cielo estaba muy nublado, era posible que lloviera, debía regresarse a buscar un paraguas. Por fin salió a la calle a resistir la evaluación humana. Una persona la escrutó y ella sintió la mirada que le cuestionaba su peinado. Era el tribunal social, un jefe horrible; que día a día enjuicia, para no olvidar que no hay  vida propia y siempre  estará sujeta a cánones.

 

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Imagen principal la ofrecida por el reto.

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