El trato del canoero – Poema

Cuando se vive en el llano, cerca del río,  es común al acercarnos a este,  ver el recorrido que hacen ida y vuelta los canoeros, ¿qué piensan en esas soledades en medio de la inmenso río? No lo sabemos, pero sí podemos recrear un día de su vida a través de unos versos.


 

A lo lejos se avista al canoero,

expectante pero seguro.

Cada mañana se santigua  para garantizar su travesía.

De niño aprendió a leer el pentagrama del agua,

y en soledades comunes,  le contó el  viento, los secretos del río.

De pie en su canoa dirige su destino,

enfila sus pensamientos,

para que no zozobren en los pozos de su alma.

 

Entre canalete y canto da comienzo a su jornada.

Pasajeros y equipajes, están bajo su confianza.

Por esteros o cañadas, viajan firmes tras la copla.

Las luces de la ciudad anuncian el desembarcadero.

Vuelve luego a retomar el camino a la añoranza.

Con silbidos animosos

toma de nuevo el cauce, que  promete:

el calor del lar de vuelta,

los brazos que dan refugio,

el cafecito colado,

la cotidiana conversa,

el chinchorro con  su cuatro,

y la compañía silente,

cómplice de sueños gratos,

que den grato amanecer para continuar el trato.


Contenido original

Imágenes propias de mi archivo personal


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