Cinco minutos, solo cinco minutos,  inimaginable lo que podemos crear en ese breve tiempo, pero sí, surgen ideas al principio atolondradas, pero que luego cobran forma. Estoy nuevamente compartiendo en esta propuesta de @latino.romano, que puedes leer aquí.

Cálidos ojos ámbar

Estar cerca de ti y no mirarte, extrañarte aún en tu compañía, fue la cruz más pesada que llevó Cipriana, sus cálidos ojos ámbar no dejaban de soñar. ¡Qué martirio impuesto, qué infortunio! Una convivencia basada en la rutina, sin el saludo mañanero, con la pereza a cuesta, sin la sensación de un abrazo, y la precaria situación económica atosigando los cerebros y el estómago.

 

Un día se cansaría eso era cierto, ella venía pensando que allí no estaba haciendo nada. Las tardes solitarias las compartía con el hastío, hasta que tú llegabas maldiciendo, fumando tu negro tabaco y escupiendo igual. Era una indignidad, te lo había dicho, que no pudieras perdonar su desliz, el único en treinta años juntos, el haber saludado con ojos alegres, a un vecino de la niñez, eso nada más te llevó a apartarla de su lado, al sospechar posibles encuentros, tus propias marcas, tus propias miserias arrojadas a quien solo había vivido para ti.

 

La rutina no era amiga, era una fatalidad más en esa vida de desasosiego, cada vez que llegabas renegando de tu vida y criticando a los demás como siempre lo hacías. Era realmente un misterio comprender cómo se había quedado cerca de ti en ese mal vivir, mal sentir y mal querer.

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Contenido original

Imagen principal la propuesta por el reto.


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