Leer para disfrutar una manera de acercarse a la literatura y la formación de valores. Reflexi

La vida es un camino de elecciones, estas dependen de las  creencias, valores, experiencias, aprendizajes y determinaciones con las que se ha formado cada uno. Decidir qué está bien y qué está mal es algo que compete a cada quien.

¿Puede la literatura contribuir al desarrollo de los valores éticos?

La respuesta amerita analizar la postura que se asume ante el texto literario.  La enseñanza ha privilegiado el análisis literario donde se desmenuzan las diferentes partes de la obra y se extraen: formas expresivas, recursos, figuras, imágenes, tipos de narradores, planos narrativos, y otros elementos hasta dejar una minuciosa explicación del  texto según la guía previa entregada al alumno, que servirá como base para que este expliqué la relación con el contexto histórico-biográfico y su adecuación a un estilo u otra corriente. Este es un trabajo de disección quirúrgico,

 

 En la mayoría de los casos el estudiante llega a los textos a partir de la lectura de fragmentos, presentados en una especie de guía enciclopédica, donde se muestran los principales representantes de cada período; en una forma reducida, pequeñas pastillas de conocimiento,  le muestran al estudiante un panorama superficial a través de los ejercicios de análisis realizados.
Este análisis es, desde mi punto de vista, un proceso frío, que se vuelve mecánico y repetitivo, es una manera de leer, donde no se establece interacción con el texto, por lo tanto no se vive la lectura.
Vivir la literatura supone un proceso de intercambio activo entre el lector y el texto, se establece una reciprocidad inmediata que provoca seguir participando de ese momento íntimo y personal, diferente para cada lector.  Lo que quizá espera el profesor que consiga el estudiante, pasa muchas veces desapercibido para este, que se engancha con otra idea, u otra situación  que le llama más la atención.

¿Qué pasa contigo cuándo estás leyendo?

¿Qué angustias te asaltan?

¿Qué preocupaciones se te crean?

¿Consigues respuestas para algo que te estaba mortificando hacía un tiempo?

¿Habrías actuado de la misma manera que el personaje x?

¿En qué parte del libro sentiste que no podías parar de leer?

¿Te provocó comentarle a alguien acerca de lo que estabas leyendo?

¿Relacionaste con alguien conocido a alguno de los personajes?

¿Sentiste que habías vivido algo similar en algún momento?

Son muchas las preguntas que pueden dar origen a una tertulia donde los estudiantes expongan su sentir acerca de lo leído, pero sobre todo con la obra literaria completa; propiciar el encuentro con el libro físico o digital, y permitir que este trascienda, que genere entusiasmo e interés por seguir leyendo otras obras, intercambiando con los compañeros y compartiendo la experiencia vivida.
La enseñanza de la literatura por esta vía garantiza lectores y propicia la formación de valores, porque se analizan los comportamientos humanos y  el estudiante puede ponerse en el lugar del otro y comprender que muchas situaciones es mejor leerlas y conocerlas por esta vía que experimentarlas en la vida real.
El análisis exhaustivo para desentrañar elementos llegará después de manera natural, por la curiosidad e iniciativa personal, pero lo primero es gozar y disfrutar la obra literaria.
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